Título original: The Ax.
Autor: Donald E. Westlake.
Año de publicación: 1997.
Editorial: Muñeca infinita.
Traducción: Ce Santiago.
"En el mismo instante en que llegué a casa con la notificación de que iban a incluirme en la siguiente reducción de personal, Marjorie empezó a apretarse el cinturón. Teníamos amigos, vecinos, a quienes les había pasado lo mismo y sabía qué cabía esperar y cómo-dentro de sus límites-enfrentarse a ello.
Se quitó de las clases de gimnasia y también del taller de jardinería. Dio de baja HBO y Showtime, y dejó solo la programación básica; sintonizar la televisión con antena es prácticamente imposible desde nuestro montañoso rincón de Connecticut. No se renovaron las suscripciones a las revistas. Se acabaron los viajes al centro comercial, como se acabó lo de deambular tranquilamente con el carrito de la compra por los pasillos de Stew Leonard's.
No, Marjorie está haciendo su trabajo, no podría pedirle más. ¿Para qué pedirle que forme parte de esto? Más aún sí todavía no sé con seguridad, después de tanta planificación, tanta preparación, si soy capaz de hacerlo".
Cuando una autora o autor se sienta a escribir, está en su mano la posibilidad de repetir hasta la saciedad los mismos clichés de siempre asociados a un género. Otra opción reside en servirse de esas mismas convenciones y reglas para plantear los problemas que atraviesan su tiempo y, de esta forma, hacer algo nuevo respecto a lo previamente existente; felizmente, nos hallamos ante el segundo caso. Publicada en 1997, The Ax surge en el centro de la prolífica y extensa carrera de su autor. Donald E. Westlake (Nueva York, 1933) había debutado en 1960 con "Los mercenarios" y firmado buena parte de sus novelas con su nombre real. No obstante, también había utilizado innumerables seudónimos entre los cuales se halla el célebre y admirado Richard Stark.
Tras la máscara de Stark, Westlake lanzó una serie de novelas duras protagonizadas por Parker, caracterizadas por una prosa precisa, cortante y sobria ("stark" en inglés significa precisamente eso: duro, escueto) que despertó una verdadera obsesión en los lectores ávidos de literatura hard-boiled. Las novelas de Parker fueron adaptadas al cómic por artistas como Darwyn Cooke o Kieran y Headline, también al cine. Tal vez la más conocida de esas novelas sea "A quemarropa (1962)", con la que da el pistoletazo de salida. Sería merecedora de una entrada propia en el futuro, sin duda.
Westlake, por su parte, era ciertamente un todoterreno. Cultivó principalmente la novela negra, pero también se atrevía con la ciencia ficción, la literatura erótica y la humorística. En algunas ocasiones, mezclaba el género negro con elementos de humor, como en el caso de la serie Dortmunder; John Archibald Dortmunder era un ladrón profesional torpe, cuyos trabajos nunca terminaban bien. Y todavía no hemos hablado siquiera de su carrera como guionista en películas como "Los timadores (1990)", producida por Scorsese.
Pero no nos desviemos y centrémonos en "The Ax" o "El despido"; una novela con casi treinta años a sus espaldas, pero cuya desesperación implícita sigue resonando en la actualidad. La desesperación de quien ve su frágil normalidad quebrarse bajo el peso de un sistema económico que no duda en desechar a quienes ya no le son funcionales.
"Se suponía que estábamos protegidos y seguros, ahí en el medio, y algo ha salido mal. Cuando una persona pobre pierde un trabajillo de mierda que además no tenía ningún futuro, y tiene que volver a cobrar subsidios, es algo que se espera en la vida. Cuando un millonario se lo funde todo en una empresa nueva que acaba mal y de repente se va a la ruina, sabía desde el principio que la posibilidad estaba ahí. Pero cuando somos nosotros los que resbalamos, un poquitín, pero la cosa se prolonga durante meses, y se prolonga durante años, y puede que nunca regresemos a ese nivel concreto de solvencia y protección y autoestima del que antes disfrutábamos, eso nos descoloca. Nos descoloca.
Burke Devore es un sufrido marido y padre de familia que ha sido despedido de la empresa papelera donde ejercía de director en una cadena de producción. A raíz de la aplicación de las nuevas tecnologías a la industria papelera, se producen reducciones de plantilla en su empresa, así que Devore es despedido de su antiguo puesto, al igual que muchos otros como él. La búsqueda de empleo no da frutos y la economía familiar se asfixia. Su relación con sus hijos se enfría y su matrimonio con Marjorie hace aguas. En el anterior párrafo, Devore encarna el pensamiento de la clase trabajadora aspiracional, autodenominada "clase media". Se percibe una nula conciencia de clase, pues el trabajo cualificado y los altos ingresos que recibía Devore le permiten sentirse muy por encima del resto del proletariado. Recuerda vagamente a aquella frase de "El ángel exterminador" de Buñuel donde, durante el cautiverio, una burguesa expresa su firme creencia de que la gente baja sufre menos, ya que es menos sensible al dolor.
Para Devore, esta concepción del mundo se traduce en una incapacidad absoluta para solidarizarse con el resto de compañeros de su rama, que están en su misma situación y sufren exactamente las mismas circunstancias. Dicha incapacidad desembocará en la decisión de rescatar la vieja Luger de su padre, quien había sido soldado de infantería en la IIGM, y llevar a cabo una eliminación "física" de la competencia con tal de hacerse con un puesto que permita, a él y a su familia, recuperar y apuntalar el estilo de vida del que habían gozado hasta el momento.
La voz narrativa corresponde al protagonista, quien narra los hechos en primera persona, con un tono amargo e irónicamente autocompasivo que me escandalizaba y divertía a partes iguales. En la lectura se advierte que Devore es un hombre sumamente acomplejado, cuya imagen de sí mismo está llena de grietas. A cada víctima le acompaña su currículum, en el cual se refleja su experiencia, formación y aspiraciones, dando a Devore material para burlarse amargamente de ellos o criticar una hipocresía en la que él, sin ser consciente, también incurre.
De esta guisa se teje una suerte de sátira negrísima y violenta que, a través de la exageración, arroja luz sobre las contradicciones más descarnadas y dramáticas del neoliberalismo. Aquí, Westlake comparte con Chandler una visión descarnada de la sociedad estadounidense, la idea de que el sueño americano tantas veces prometido no es más que una frágil ilusión. La realidad, sin embargo, se acerca más a la premisa del sálvese quien pueda, a un individualismo despiadado.
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| Arcadia (Costa-Gavras, 2005) y No Other Choice (Park Chan-Wook, 2026). |
La novela ha tenido dos adaptaciones cinematográficas, ambas muy recomendables. La primera es "Arcadia" del año 2005, a cuenta del director francés Costa-Gavras. La segunda es "No Other Choice" del director surcoreano Park Chan-Wook, estrenada este mismo año.


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